oggy y las cucarachas

El pasado 5 de marzo, las redes sociales en Estados Unidos ardieron momentáneamente, no por la violación de derechos humanos en algún lugar del mundo, ni por alguna de las cientos de malas noticias que salpican las redes a diario, el motivo fueron unas tetas dibujadas en un episodio de Oggy y las cucarachas.

Los avispados espectadores de Nickelodeon, o más bien, sus padres, se apresuraron a escribir acaloradas críticas en Twitter para pedir explicaciones, sobre la aparición de “contenido inapropiado para una cadena de televisión infantil”.

La imagen en cuestión, es la de una chica que aparece tomando el sol en topless, dibujada en un cuadro colgado de la pared.

Como resultado, la cadena ha decidido no volver a emitir este episodio, cediendo a las presiones de quienes ven una amenaza en dos simples glándulas mamarias.

tetas oggy

Aun me pregunto, viendo la duración de la escena, que poderes sobrenaturales poseen algunos humanos para distinguir unos pezones, aunque sean dibujados y aparezcan fugazmente en pantalla.

Por experiencia propia, sé que poner ciertas cosas en unos dibujos animados, no es, ni debería ser consentido cuando el espectador promedio no sobrepasa los 7 años de edad. Pero es que esto ya es pasarse, que algunos de los espectadores aun son lactantes y conocen mejor una teta que los que pretenden que no se vuelva a mostrar este episodio.

Como ejemplo de lo que no se debe mostrar, tengo el recuerdo de tener que eliminar fotograma a fotograma, un cigarrillo de una mariposa en cierta serie de dibujos animados, colocada como homenaje al grandísimo Ibáñez, quien solía incluir este tipo de gags visuales en sus tiras cómicas, aunque claro, eran los ochenta.

Recordemos además, la insana costumbre de los malos de Disney de hacer alarde de sus grandes puros, como símbolo de poder y estatus.

Sin duda, eran otros tiempos, pero con esta censura, vamos retrocediendo a un mundo donde las tetas son una amenaza, pero no lo es la violencia que ven nuestros hijos  en los telediarios.